Presenciamos un importante paso hacia la cultura digital y la universalización del conocimiento. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha lanzado la plataforma eBiblio, que da acceso gratuito a los usuarios de bibliotecas públicas españolas a más de un millar de libros electrónicos.

El servicio público de préstamo de e-books será accesible 24 horas al día durante los 365 días al año a partir de este mes de septiembre. La excepción se da en las comunidades autónomas de Cataluña, Baleares, Melilla y Cantabria, que deberán esperar hasta finales de año para disfrutar de eBiblio. Los usuarios sólo necesitarán un dispositivo de lectura (para formatos ePub y .pdf), su carnet de biblioteca pública y acceso a Internet.

Los libros electrónicos no entran en competencia con los físicos ni parece harán peligrar las bibliotecas tal y como las entendemos hoy. El servicio bibliotecario (público) continuará atendiendo a la demanda social de libros físicos, aclararon en la rueda de prensa organizada para presentar eBiblio. El olor a papel, el sonido de las páginas, las imperfecciones impresas, la huella de otros lectores… seguirá estando disponible para todos los lectores y, mientras, se siguen abriendo puertas a las tecnologías de la información y el conocimiento.

Polémica servida sobre la cuestión de los derechos de autor, cánones y tasas, los periodistas “exigieron” aclarar que los libros que forman parte del proyecto eBiblio no están sometidos al Real Decreto del 1 de agosto. Dicho decreto, que prevé la remuneración “compensatoria” al autor por préstamo de sus obras en bibliotecas, está dirigido a los ejemplares físicos. Son por lo tanto estos últimos los que se verían protegidos por los derechos de autor a los que se refiere el mencionado Decreto, que se sitúa en la delgada línea entre el “acceso universal a la cultura, información y conocimiento” y la “remuneración para quienes viven de su propiedad y producción intelectual”.

Los libros electrónicos se rigen por licencias de uso para un período determinado, estando previsto por el propio sistema de licencia la forma de remuneración. El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle acertó a explicar con bastante claridad: “no está prevista una retribución adicional por concepto de canon [para libros electrónicos]; la adquisición de la licencia ya incluye la remuneración al autor”.

 

Ilustración de Óscar Samarria.

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