“Eliminar sitios va en contra de nuestra filosofía”, expresó el presidente de Google, Eric Schmidt, en la conferencia anual de Allen & Co. Y sus palabras saltaron a los medios. Y los caballeros que luchan contra la piratería se pusieron nerviosos.

Schmidt apareció en el evento que reúne a ejecutivos de la industria tecnológica con Moto X, el nuevo smartphone que Motorola podría lanzar en las próximas semanas bajo tutela de Google. No habló del buque insignia de Motorola, ni de fechas, ni de los 383 millones de euros que Google invertirá en su promoción…, pero sí tuvo palabras para referirse a la batalla sobre los derechos de autor en que está inmerso el mayor buscador del mundo.

En el evento celebrado en Sun Valley, que acoge a ejecutivos del sector tecnológico y en el que también de dejan ver políticos y personalidades, Google se mostró firme: “La industria quiere que se nos permita editar la web, y literalmente, eliminar sitios va en contra de nuestra filosofía”. Alto y claro. Suficientemente alto para todas las voces que intentan callar (¡cómo si fuera posible!) a la compañía de Mountain View y suficientemente claro para quien no entiende ese principio de democracia en la web que defiende la propietaria del mayor buscador del mundo.

No hay ninguna batalla nueva. Los titulares de derechos de autor quieren que Google retire de su buscador los resultados que lleven a sitios de descarga de archivos piratas. Entre otros, la Asociación de Industria Discográfica de EEUU (RIAA), que insiste en recordar que son más los resultados de búsqueda para páginas con contenidos piratas que aquellos para sitios con contenidos legítimos. Y Google responde. Responde pero no se repite, porque sigue avanzando.

Dice Google ser consciente de la existencia de infracciones en la red y recuerda (eso sí: una y otra vez) estar realizando esfuerzos contra la piratería. Y es verdad: ha retirado términos y búsquedas en sus servicios Google Instant y en búsquedas sugeridas e incluso ha suprimido sitios (y ¡claro! muy a regañadientes porque va en contra de su filosofía) atendiendo a solicitudes recibidas desde la oficina de derechos de autor estadounidense, que vulneran la ley de copyright digital (DMCA).

Y ahora da un paso más. También reducirá la publicidad en aquellas webs donde se pueden descargar contenidos sin derechos de autor. Y como Google, Today, 24/7 Media, Adtegrity, AOL, Condé Nast, Microsoft, SpotXchange, Yahoo! e IAB, la mayor asociación a nivel mundial de publicidad en medios digitales. Al menos así lo recoge un documento hecho público este lunes por el Gobierno de los EEUU y el compromiso de buenas prácticas de la IAB, al que Google, con otras 34 empresas, se ha adherido. Debe ser que abrir y cerrar el grifo publicitario no vulnera el gobierno de democracia que defiende Google para la web. Los defensores de los derechos de autor se felicitan aunque les sabe a poco frente a la supresión de portales web que reclaman: para muchas páginas de contenidos la publicidad es su principal fuente de ingresos por lo que perder anunciantes todopoderosos puede significar cierre inminente sin necesidad de paseo judicial (excepto ¡claro está! si votantes, armados con recursos económicos, o filántropos no se oponen). En cualquier caso, no parece que la iniciativa vaya a tener éxito fuera de las fronteras estadounidenses sobre todo si pensamos en el duro golpe que podría suponer a las arcas de Google que vive en un 96% de la inserción publicitaria en páginas web mediante herramientas propias como Adwords.

En cualquier caso y hasta el momento la posición de Google es la que transmitió su máximo representante Eric Schmidt: “si alguien hace dinero con ese contenido pirata debe de ser identificado y llevado hasta la justicia”. No corresponde a Google ser la “policía de Internet”.  Amén (¡y por muchos años!)

 

*Nota del editor: este artículo orginal fue publicado por Bárbara Fernández en el blog corporativo Más que Redes

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