La reputación de una marca se mide en la red. Es la razón por la que los medios de comunicación digitales pueden llegar a ser más poderosos que los tradicionales. La aparición en las primeras posiciones de resultados de Google es hoy lo que hace unas décadas eran los artículos a toda página en los periódicos de mayor tirada nacional: una herramienta de presión, una llave que abre nuevos mercados, un apoyo social; prestigio si está escrito en clave positiva, descrédito si la redacción es negativa.

Una información en Internet es perenne: dura mientras exista la web que soporta la publicación (puede ser años, décadas). Y, al contrario, su presencia en prensa, radio o televisión es efímera: dura el tiempo en que un periódico está en casa, los minutos en que se escucha la emisión radiofónica o televisiva. Luego queda relegada a frías hemerotecas o videotecas condenadas al olvido.

La red es también un termómetro social. Plataformas digitales, websites, blogs, foros, redes sociales… recogen las opiniones de millones de ciudadanos sin ningún tipo de censura o coacción. Ellos valoran las empresas y productos por su presencia en la web; si no: simplemente no existen. Los ciudadanos también actúan cada vez en más ocasiones (¡desde luego más de las que gustaría a profesionales de la información!) como improvisados periodistas que aportan, refuerzan, completan, … o contaminan todo tipo de información. Armados únicamente de un dispositivo conectado a Internet, pueden incluso provocar cambios de gobierno.

Y conociendo este inmenso potencial, ¿quién no querría estar online? ¿quién querría perder ese canal directo de comunicación con medios y ciudadanos?

Ahora bien, “estar online” no consiste simplemente en tener una web de empresa. No basta con exponer un escaparate en la calle www. Si la web no se actualiza, el escaparate cogerá polvo y los productos terminarán por no verse. Si la marca no comunica directamente con su público, la puerta de entrada estará atrancada y lucirá un enorme cartel de “CERRADO”. Entonces ¿qué hemos de hacer?

  1. Apostar por una web social, es decir: un sitio web funcional, accesible, colaborativo e interoperativo. Hemos de pensar en nuestro público objetivo (clientes, proveedores, colaboradores, empleados…) y situarlos en el centro. En otras palabras:  nuestra web debe facilitar la interacción directa con nuestro público mediante conversaciones (comentarios, valoraciones o puntuaciones), incorporar herramientas para compartir la información (de modo que podemos trasladar el debate a redes sociales y /o de información como Facebook, Twitter, Google +, Pinterest…) y ofrecer servicios de seguimiento informativo (como suscripciones a RSS, boletines, etc.). Hemos de intentar actualizarla con la mayor frecuencia posible (como mínimo: con carácter mensual; idealmente: varias veces a a la semana).
  2. Utilizar estratégicamente los medios sociales (Social Media) ¿Es necesario estar en todas las redes sociales? Rotundamente no. Hemos de elegir aquellas que nos permitan estar en contacto con nuestro público y las que más oportunidades ofrezcan a nuestros servicios y productos. Los medios sociales no son como la web: requieren una actualización diaria o como poco, semanal. Es preferible emplear una red social y concentrarnos en ella a tener muchas y descuidarlas. Veamos algunos Social Media que pueden ser muy útiles para nuestra empresa:
  • Blog: muy recomendable para mejorar el posicionamiento de la marca en buscadores web (como Google), para acceder al público (permite mostrar un lado más personal e informal que facilite la comunicación directa; “humaniza” la marca), reforzar la imagen de marca y ganar credibilidad (un blog permite desarrollar y presentar la experiencia de la empresa: ej. si somos una marca de tecnología y escribimos artículos documentados sobre las últimas novedades del mercado apareceremos a ojos de los usuarios como “expertos”)
  • Microblog o red de información: la mejor apuesta es Twitter. Los motivos y razones por las que estar en Twitter son muchos (podéis leer algunos en este post: Motivos y razones de nuestra presencia en Twitter)
  • Redes sociales como Facebook y Google + (generalistas); Flickr, Pinterest e Instagram (gráficas); YouTube (audiovisual); LinkedIn (profesional).

Y hasta aquí los primeros pasos. ¿Qué tal está resultando la experiencia?

*Nota del editor: La primera parte de este post fue publicado por Bárbara Fernández García, Corporate communications & Social Media manager, en la revista especializada Asfalto y pavimentación. Para citar la primera parte de este artículo se debe indicar: FERNÁNDEZ GARCÍA, Bárbara: “La digitalización del sector del asfalto y pavimentación” en “Asfalto y pavimentación” número 11 – volumen III – Primer trimestre – 2014. Págs. 59-60.

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