Fue hace unos meses. Uno de esos días que se cargan irremediablemente aunque te hayas esforzado por liberar la agenda. Recuerdo una interminable llamada de teléfono que generó mi mal humor desde primera hora y la redacción rápida de un par de artículos que debían estar online con premura. Iba a llegar tarde. Envié un mensaje por WhatsApp que no pretendía esconder mi desasosiego por deber retrasar la hora.

Nos reconocimos en el primer instante. Yo lo encontré tremendamente familiar. Como un compañero de facultad con el que has compartido mucho pero a quien no ves desde hace tiempo. Las redes sociales son muy impertinentes, pensé. Sabía tanto del solista de la Orquesta Filarmónica de Holanda aún sin conocerlo personalmente que hasta me daba apuro. Es increíble la cantidad de información que uno puede obtener en Internet.

“Los músicos son difíciles e inabordables”, probablemente uno de los más erróneos estereotipos que tenía reservados para los músicos “profesionales” que viven de y/o para la música clásica. Lo atribuía a las infinitas horas que dedican a la intimidad musical, a su inseparable instrumento; hecho, que sin duda, les hace forjar un carácter cuanto menos “especial”.

David Peralta es accesible y cordial. Es emprendedor, tiene las ideas claras y no se detiene ante los obstáculos. Es un enamorado del Social Media, aunque mantiene una relación estable con la música clásica que aún le deja tiempo para su familia [la de “carne y hueso”, con la que comparte techo holandés].

No pasa desapercibida la pasión con que describe sus proyectos y su empeño hasta hacerlos realidad. “Música y Social Media, un maridaje perfecto”, sugirió. No le faltan razones, pero yo tuve leer muchos posts suyos para llegar a entenderlo bien. Eso sí, ahora me atrevería  a decir no solo que es un dinamizador en su medio sino que el conocimiento adquirido sobre estrategias 2.0 pronto podría alcanzar al que ya tiene sobre las partituras.

Me gustaría que la música llegase a todos y creo que las redes sociales pueden ayudar”. Comparto plenamente su opinión. ” Las redes sociales pueden contribuir a hacer más accesible la música clásica”. David Peralta defiende con viveza el valor social de la música y considera que los profesionales del sector tienen la responsabilidad de hacerla universal (acercarla a todas las personas: sin clases, sin condiciones). Se trata de una ardua tarea y él es el mejor ejemplo de que es posible. Me explicó las trabas que encontraba en su sector y lo ilógico que veía la prohibición de apagar los móviles, retransmitir pedazos de conciertos, compartirlos en redes “¡pero si pueden ayudar a promocionarnos!”

Las corrientes internas que se resisten al Social Media a veces toman tintes absurdos. Hablamos de un caso personal de denuncia 2.0 cuando Vueling le obligó a pagar 300 euros adicionales para viajar con su violín como equipaje de mano y de la estrategia que él siguió para difundir lo que consideraba una “estafa Low cost” . A mí me pareció genial su movilización y muy justificada. Muchos músicos se sentirían además en su lugar y con su acción también les estaba ayudando a ellos (¡al menos ofreciendo una valiosa información, que no es poco!).

Pues bien, su campaña 2.0 parece ser vino acompañada de críticas de compañeros de profesión. Iban en la línea de “no buscas defender nuestros derechos sino promocionarte a ti mismo online” ¡Ridículo!, pensé. Pero muy ilustrativo de la envidia, ignorancia y miedo hacia lo nuevo que puede establecerse hasta en los sectores más cultos.

Tarta de zanahoria y café con leche en una mesa redonda vacía de consultas a móviles. Un hecho significativo. Pocos contactos míos (¡menos aún los activos en Social Media!) resisten la tentación de echar una ojeada rápida al dispositivo que integra todas las redes y ayuda a mantener una (falsa) estrecha comunicación con el “mundo”. Quizás tuvo que ver lo desenfadado del lugar que transportaba a la década de los sententa. Papeles de colores, hilo con canciones yé-yé y mobiliario intencionadamente dispar se veían coronados por una televisión en B/N que debió dejar de funcionar hace muchos años. Lolina Vintage Café se presentó como un buen lugar para charlar sin interrupciones e irónicamente para intercambiar impresiones sobre cuánto están cambiando el mundo las tecnologías de la información y comunicación.

** Entonces (marzo de 2014) #MusicaySM era poco más que un boceto en su mente. Pero sonaba rebién. Se hizo realidad en el Encuentro Social Media y Música de Peñafiel (25 a 27 de julio). Christian D. von Eitzen, ingeniero de Telecomunicación, bloguero y formador con una alta influencia online (70 según Klout) fue uno de los ponentes. También estuvo presente Alfredo Vela, técnico de informática de gestión y también bloguero, conferenciante y formador con un índice de influencia de 71. Desde luego dos participantes de lujo en un proyecto de éxito. El propio David Peralta da cuenta en su blog de este primer experimento que hace viajar la música clásica en Twitter para hacerla social, accesible y universal.

Conversaciones con David Peralta

¡No tenemos una foto juntos! Es verdad ¿Intentamos un selfie? El selfie quedó movido y con los protagonistas irreconocibles ¡Vamos a pedir que nos hagan la foto! Acuérdate de mandármela. Oups, David, lo olvidé. Pero va con la sorpresa de este post.

 

 

One Comentario to “ “Las redes sociales pueden contribuir a hacer más accesible la música clásica” ”
  1. Bárbara Fernández

    ¡Gracias por el doble link a este artículo desde tu blog, David! Ya sabes que siempre es un placer leerte e intercambiar opiniones :-)

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