Se estima que 158 millones de niños y niñas de todo el mundo, con edades comprendidas entre los 5 y 14 años, trabajan. En otras palabras: 1 de cada 6 niños y niñas son víctimas del trabajo infantil. El círculo de pobreza y privaciones que rodea a la mayor parte de la infancia conduce a los niños al desempeño de actividades laborales, una práctica que viola gravemente sus derechos fundamentales. Repasamos la legislación relativa al trabajo infantil, marco para todos los países.

De la serie trabajo infantil en Mauritania © Bárbara Fernández | Mauritania, 2009

El artículo 32 de la Convención sobre los Derechos del Niño estipula que los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social. Por ello, insta a los Estados Partes a adoptar las medidas necesarias para el cumplimiento de dicho artículo y particularmente a: (1) fijar un una edad o edades mínimas para trabajar; (2) disponer la reglamentación apropiada de los horarios y condiciones de trabajo; y (3) estipular las penalidades u otras sanciones apropiadas para asegurar la aplicación efectiva del mencionado artículo.

La edad mínima de admisión al empleo está estipulada de acuerdo al desarrollo físico y mental de los menores y, en este sentido, no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, o en todo caso, a quince años[1], aunque se establecen excepciones que lo rebajan a catorce años (cuando la economía y medios de educación estén insuficientemente desarrollados). La legislación se revela más severa en el caso de los empleos o trabajos que por su naturaleza o condiciones en que se realice puedan resultar peligrosos para la salud, seguridad o moralidad de los menores: en ese caso, la edad no deberá ser inferior a los 18 años (la lista de trabajos peligrosos corresponde a la legislación nacional). La edad queda reducida a los trece o quince años cuando se trata de trabajos ligeros, entendidos como aquellos que:

a) no sean susceptibles de perjudicar su salud o desarrollo; y

b) no sean de tal naturaleza que puedan perjudicar su asistencia a la escuela, su participación en programas de orientación o formación profesional aprobados por la autoridad competente o el aprovechamiento de la enseñanza que reciben.

Se consideran internacionalmente actos delictivos sancionables, incluso con carácter penal[2]:

a) todas las formas de esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, como la venta y la trata de niños, la servidumbre por deudas y la condición de siervo, y el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados;

b) la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o actuaciones pornográficas, y

c) la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular para la producción y el tráfico de estupefacientes, tal como se definen en los tratados internacionales pertinentes, o para la realización de actividades que supongan el porte o el uso ilegales de armas de fuego u otras armas.

Fuente: Organización Internacional del Trabajo

Si bien la lucha contra el trabajo infantil se hace visible con la adopción de los Derechos del Niño en 1989, su impulso y adhesión ha continuado a partir de diferentes mecanismos y herramientas, como el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT, iniciado en 1992; cumbres mundiales como la de Desarrollo Social celebrada en Copenhague en 1995; declaraciones y convenios, como el adoptado en 1999 sobre las peores formas de trabajo infantil. También está muy presente en los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM)[3] en lo que concierne fundamentalmente a la erradicación de la pobreza (ODM1) y la enseñanza primaria universal (ODM2). Pero también está fuertemente relacionada con la desigualdad por razones de género (ODM3), ya que son más vulnerables las niñas que los niños tanto en materia educativa como laboral, así como en las peores formas de trabajo infantil. La lucha por la erradicación del VIH/ SIDA (ODM4) también concierne el trabajo infantil en la medida en que son los huérfanos de padres que padecen dicha enfermedad los que corren más riesgos. En menor medida, pero no menos importante está el fomento del asociacionismo mundial (ODM8) que incluye la promoción del trabajo digno para los jóvenes[4].

En 2002, los Jefes de Estado y de Gobierno y los representantes de los Estados participantes en el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la infancia reafirmaban su adhesión a los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, con un objetivo claro de crear “Un mundo apropiado para los niños”[5] en que el desarrollo humano sostenible, teniendo en cuenta el interés superior del niño, se funde en los principios de la democracia, la igualdad, la no discriminación, la paz y la justicia social y la universalidad, indivisibilidad, interdependencia e interrelación de todos los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo.

El mencionado “mundo apropiado para los niños” era entendido como aquel en que todos los niños adquieren la mejor base posible para su vida futura, tienen acceso a una enseñanza básica de calidad, incluida una educación primaria obligatoria y gratuita para todos, y en el que todos los niños, incluidos los adolescentes, disfrutan de numerosas oportunidades para desarrollar su capacidad individual en un entorno seguro y propicio. Como no podía ser de otro modo, entre los diez objetivos y principios generales marcados en el documento (ver cuadro) se hacían menciones expresas a la eliminación de todas las peores formas de trabajo infantil, así como todo acto de violencia, maltrato, explotación y discriminación hacia los niños.

Sin embargo, este deseado mundo apropiado para los niños es tan próximo y cuasi real en el ‘Primer Mundo’ como lejano e ilusorio en el ‘Segundo’ y, más aún, en el ‘Tercer Mundo’. En el continente africano, hacia donde se dirigen miradas de esperanza cruzadas con críticas feroces, existe una importante diferencia en desarrollo de la infancia entre los países del Norte y aquellos subsaharianos. Si bien los primeros parecen encontrarse por el buen camino hacia el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, los segundos realizan progresos insuficientes, cuando no nulos[6]: los niveles de pobreza extrema en el  África subsahariana continúan siendo los más altos del mundo, aunque existe una voluntad manifiesta de corregir los indicadores de desarrollo más débiles, y particularmente aquellos referidos a la infancia.



[1] Convenio sobre la edad mínima Convenio sobre la edad mínima de admisión al empleo, adoptado el 26 de junio de 1973 por la Organización Internacional del Trabajo.

[2] Recomendación sobre las peores formas de trabajo infantil número 190 (R190) de la Organización Internacional del Trabajo, adoptada el 17 de junio de 1999.

[3] Los ocho objetivos de desarrollo del Milenio nacen del compromiso adquirido en septiembre de 2000, por los ciento noventa y dos miembros de las Naciones Unidas, para reducir los niveles de extrema pobreza y hambre, alcanzar la educación universal y la igualdad entre los géneros, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH/SIDA, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar la asociación mundial, antes de 2015. El compromiso quedó plasmado en la Declaración del Milenio A/RES/55/2 de 13 de septiembre de 2000 de la Asamblea General de las Naciones Unidas y se consolidó en la Cumbre Mundial de 2005. Toda la información relativa a los objetivos del milenio se encuentra disponible on line en el sitio habilitado dentro de Naciones Unidas.

[4] La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance. Informe global con arreglo al seguimiento de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo; Conferencia Internacional del Trabajo, 95ª reunión, 2006. Informe I (B) P. 62.

[5] Asamblea General de la ONU: Vigésimo séptimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General a favor de la infancia. Suplemento num. 3 (A/S-27/19/Rev.1), en el que se encuentra anexado el documento Un mundo apropiado para los niños. Nueva York, 2002.

[6] UNICEF : La situation des enfants en Afrique 2008.La survie de l’enfant. Mayo de 2008.

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