Para promocionar la cultura de defensa entre la opinión pública son necesarios especialistas que escriban sobre relaciones internacionales, seguridad y defensa. Pero quizás sean más necesarios  periodistas digitales, gabinetes de comunicación 2.0 y estrategas del Social Media capaces de recoger y entender los mensajes que circulan por la red, valorar su grado de fiabilidad y adaptarlos a los diferentes soportes digitales.

La reputación digital corresponde con el prestigio que tiene una persona, entidad, producto, servicio… o marca en Internet . Puede coincidir o no con su imagen en el mundo offline, pero siempre corresponde a la opinión que se forma a partir de las informaciones que de ella circulan por los distintos canales de comunicación.

En este sentido, los medios (prensa, radio, televisión y sus respectivas versiones digitales) ya hace tiempo que perdieron su exclusividad. Los periodistas no son los únicos líderes de opinión, como tampoco lo son los políticos o ministros religiosos. Y ahí está precisamente la gran revolución del social media: cualquier ciudadano bien equipado con herramientas 2.0 es un potencial líder de opinión.

No hay que correr detrás de periodistas, hay que idear una estrategia de identidad digital fuerte. No hay que temer las redes sociales, hay que participar de y en la cultura digital.

Los medios de comunicación ante la seguridad y la defensa fue la mesa del II Curso de Verano de la Asociación de Diplomados Españoles en Seguridad y Defensa (ADESyD) en la que tuve la satisfacción de participar. Y fue satisfactorio no sólo por tener la ocasión de sentarme con buenos amigos y profesionales, sino por la oportunidad de explicar a futuros políticos y politólogos, militares y profesionales del sector de la Defensa que los medios de comunicación y marketing tradicionales ya no bastaban para promocionar la cultura de defensa.

Frente a gabinetes de prensa tradicionales hay que optar por gabinetes de comunicación 2.0. Frente a medios de comunicación impresos hay que priorizar los medios y soportes digitales. Frente a desayunos de trabajo cerrados hay que apostar por el streaming y la difusión en redes sociales.

Muchas de las entidades españolas que dicen promocionar la cultura y conciencia de seguridad y defensa no están invirtiendo en estrategia digital. Y es un grave errorcon esta claridad sentí que debía expresarlo – ya que al no apostar por la comunicación 2.0 están invisibilizando la defensa o peor: están permitiendo que contenidos vinculados a situaciones de crisis, aquellos más negativos, acaparen las primeras páginas de buscadores, condicionen la agenda mediática digital y ganen peso en las redes, blogs y foros. Hablan con algunos periodistas o editores, con los de siempre. Escriben en Internet como hace años lo hacían en cuadernos de estrategia o revistas especializadas. Evangelizan a los ya convertidos. Y no entienden por qué no se llega a la opinión pública. Pues bien, podemos empezar a influir “de verdad” si tenemos claros tres puntos:

Ahora hay que participar activamente de la cultura digital. Los ciudadanos están informados, tienen opinión y la expresan. Para llegar a ellos hay que estar en las redes sociales y usar adecuadamente sus canales de comunicación preferidos.

Ahora hay que escuchar a los lectores digitales e internautas. Extensos documentos, técnicos y uniformes provocan rechazo. Disponemos de 9 segundos para captar la atención del usuario y debemos estructurar muy bien la información para conseguir una lectura completa del artículo.

Ahora hay que escribir para SEO. Si los buscadores (Google) no te quieren, dejarás de existir o, peor, serán otros los que creen tu identidad y modelen tu reputación digital.

Es necesario seguir contando con especialistas que analicen y expliquen cuestiones de seguridad y defensa, pero más importante aún es contar con periodistas digitales y/o gabinetes de comunicación 2.0 capaces de entender y adaptar dichos contenidos a distintos soportes online, capaces de seleccionar informaciones fiables y transmitirlas a la sociedad en un lenguaje comprensible. Es más: el social media marketing puede ayudar ¡y mucho! en la promoción de la cultura de seguridad y defensa.

 

*Nota del editor: este artículo original fue publicado por Bárbara Fernández en el blog corporativo Más que redes

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